Hace poco platicaba con una buena amiga, acerca de lo fácil que nos dejamos envolver en las quejas, en ver lo negativo de lo que nos pasa y la podedumbre que está a nuestro alrededor... y entre tanto, nos olvidamos de ver las cosas que valen la pena, dejamos de valorar las cosas buenas que tenemos (y que nos suceden).
Y es que, pareciera que siempre tenemos que estar criticando todo lo negativo y señalando los errores... cuesta el mismo trabajo ver lo "malo", que ver lo "bueno", pero estamos tan acostumbrados a ver en primera instancia los aspectos negativos, que a veces nos resulta dificil encontrar lo positivo de las situaciones.
"Si, qué difícil" me comentaba mi amiga, al darse cuenta que en repetidas ocasiones nos enganchamos en pensar en nuestra "desgracia" y de ahí no salimos, pues solo seguimos atrayendo aquello en lo que nos enfocamos. Cuesta un poquito de trabajo salir de ese ciclo y comenzar a cambiar nuestro enfoque, a fijarnos en todas las cosas buenas que hay a nuestro alrededor y a agradecer por todo lo que tenemos, sea esto lo que queremos o no, pues de todo se aprende... y todo lo hemos elegido nosotros.
Nadie es victima de nada, solo hay que pensar positivo (palabra que no me agrada mucho, pues me recuerda a aquellos libros de autoayuda que parecieran "lavado de cerebro", pero si a la gente le sirve para mejorar, bien por que existan) y dejarnos fluir con la vida.
Si, tal vez parezca difícil, porque seguimos viendo solo las cosas negativas alrededor, pero se puede, solo es cuestión de acostumbrarnos y empezar a ver lo bonito.
Aquí dejo un video de Jarabe de Palo, una rolita que siempre me pone de buenas =)
jueves, 30 de julio de 2009
miércoles, 29 de julio de 2009
Sobre príncipes y princesas
Dicen que la mayor parte de una relación se vive en la mente, en lo que uno imagina que es su relación.... y creo que es cierto...
Me quedé pensando en esto mientras veía la película de "Sensatez y sentimientos". Me pareció bastante complicado y lento el desarrollo de una relación donde todo se infería, la comunicación era a través de cartas, a través de un tercero y no se era totalmente honesto...y me sorprendió que los matrimonios se daban más rápidos que la convivencia previa.
Lo curioso es que en la actualidad, aún y con todas las herramientas tecnológicas que tenemos para comunicarnos, muchas relaciones siguen siendo así: llenas de inferencias, con una comunicación poco clara, con intervención de terceros, sin ser honestos completamente...
Si ahora siguen habiendo muchos desencantos durante el matrimonio, a pesar de que aparentemente hay más convivencia, me imagino que antes, después de haberte creado la imagen del príncipe azul, el hombre ideal, el idilio de cartas y mucho de imaginación, resultaba que el príncipe solo era un sapo que ni siquiera trató de ser príncipe... y supongo que la princesa, solo era una bruja que encontró un sapo que imaginó a una princesa.
Aún y con todo lo que se dice, yo sigo creyendo que los príncipes azules y las princesas existen. Solo hay que encontrar al sapo y a la bruja correctos, que estén dispuestos a poner de su parte en la convivencia diaria.
Cualquier príncipe y princesa se desencantan si no son honestos ni tienen buena comunicación, si no expresan lo que quieren, si no se respetan y si no se toleran. Y claro, cualquier sapo y bruja pueden llegar a convertirse en el príncipe y la princesa ideal, si logran convivir a pesar de sus diferencias.
Ni todo el amor del mundo, ni todas las similitudes, ni todos los príncipes y princesas ideales hacen que sobreviva una relación si no se tiene suficiente comunicación. Si no se expresa lo más claramente posible lo que se siente, lo que se quiere, lo que se piensa, con el tiempo los príncipes azules se van convirtiendo poco a poco en sapos y la princesas en brujas.
La convivencia con el otro puede ser complicada, a veces hay que esforzarse. A veces es necesario ceder un poco, siempre sin dejar de respetarse uno mismo.... hay que aprender a convivir con el príncipe y con la princesa...
Cuando aprendemos a convivir, el sapo no deja de ser príncipe, ni la bruja, princesa
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