Yo ya no sé qué es lo que quiero... hace cinco años creí que sabía lo que quería, idee un plan de vida que creí haber olvidado, pero me descubrí actuando casi inconscientemente para cumplirlo...
Ahora no sé si eso me sirva... no sé que es lo que me servirá de aquí en adelante... no sé qué quiero para mi vida... no sé si seguir mi antiguo plan al que de pronto sentí seguía por costumbre...
Ya tampoco sé cómo me siento, ni siquiera puedo definir que es lo que siento... solo siento y siento y siento... a veces pienso que solo me dejaré llevar, fluiré con la vida, sin preguntas, dejando de lado mi obsesión por tratar de racionalizarlo todo, de comprenderlo todo... lo cierto es que cada vez comprendo menos y siento más...
Lo cierto es que tal vez lo más sencillo sea no pensar en lo que vendrá... ¿el pasado?... el pasado ya se fue, el pasado ya no existe, el pasado solo se queda en la mente, en el recuerdo, en lo que se quiere soltar y dejar de pensar...
Pensar, pensar, pensar, cada vez pienso menos y siento más...
viernes, 27 de febrero de 2009
jueves, 26 de febrero de 2009
Te vi
Pensé en ti una fría mañana de noviembre. Aún no terminaba de despertar, aún recordaba la última imagen del sueño cuando pensé que te necesitaba.
Entonces, al levantarme de la cama dije con determinación y sin pensarlo mucho, que ese día te obtendría.
Durante todo el día pensé en cómo serías o en cómo te necesitaba... dudé en buscarte, pero al salir de la oficina, sin pensar me dirigí hacia la calle Morelos. Avanzaba con la sola idea de encontrarte...
Casi al final de la calle me topé con esa enorme tienda a la cual tenía años sin visitar... Entré confiada en que ahí estarías. Avancé entre el tumulto de gente que desdoblaba ropa y la dejaba fuera de su lugar.
Entonces te vi, parecía que brillabas al final del pasillo. Eras el suéter perfecto, de color brillante, como los que imaginaba para renovar mi guardarropa.... y además estabas en oferta....
sábado, 21 de febrero de 2009
Serpiente de Luz
Serpiente de Luz nació un día lluvioso, en medio de una tormenta eléctrica. Derrama encanto, vida y estruendo; serpentea su cola bajo el resplandor del miedo. Se enrosca para defender su nido, su cuerpo, su intimidad.
Y al fin sale.
Su panza se estremece con el calor de la tierra, del pasto, del agua.
Y allá va.
Dibuja semicírculos a cada paso, señala los lugares divinos de la tierra. A veces, cuando se le antoja, Serpiente de Luz sube a un árbol, se cuelga hacia otro y allí pasa el día, hasta la tarde.
Y espera la mañana siguiente, con la esperanza de ser igualmente feliz, de que estos pensamientos no cambien, de creer que esto va a durar más que la lluvia, más que una breve y feliz velada entre amigos.
Porque, a pesar de todo, Serpiente de Luz tiene amigos. Dos o tres o cuatro, pero los tiene. Como ella, serpentean entre las piedras de su desierto, y, una vez al año, les brotan alas para volar al Sol, hacia la luz, a donde han pertenecido siempre...
Y al fin sale.
Su panza se estremece con el calor de la tierra, del pasto, del agua.
Y allá va.
Dibuja semicírculos a cada paso, señala los lugares divinos de la tierra. A veces, cuando se le antoja, Serpiente de Luz sube a un árbol, se cuelga hacia otro y allí pasa el día, hasta la tarde.
Y espera la mañana siguiente, con la esperanza de ser igualmente feliz, de que estos pensamientos no cambien, de creer que esto va a durar más que la lluvia, más que una breve y feliz velada entre amigos.
Porque, a pesar de todo, Serpiente de Luz tiene amigos. Dos o tres o cuatro, pero los tiene. Como ella, serpentean entre las piedras de su desierto, y, una vez al año, les brotan alas para volar al Sol, hacia la luz, a donde han pertenecido siempre...
jueves, 19 de febrero de 2009
Soñando...

Soñé que vivía en una casa enorme, de color blanco, con escaleras de cuento de princesas...
soñé que traía puesto un hermoso vestido, blanco también y me sentía muy feliz... soñé con mis dos hijos, de uno y tres años, de cabello negro, piel aperlada... me soñé rodeada de amigos, de mi familia... soñé la fiesta de mi hijo de tres años y a mi apuesto esposo, abrazándome cálidamente...
Entonces tocaron a la puerta... al abrirla, estabas ahí parado, mirándome a los ojos..."vengo por ti", dijiste... pero yo no quería ir "tengo una familia, soy feliz", te contesté....
"No importa, vengo por ti" repetiste, "no, ya es muy tarde" te dije....
Entonces desperté. Seguía parada en la cocina, lavando los trastes de la cena... me sorprendió soñar una familia con un hombre que no eras tú... al día siguiente, decidiste terminar nuestra relación....
miércoles, 11 de febrero de 2009
Asimilando II
... y si, estaba triste... y ni yo misma me había dado cuenta, a pesar de un comentario, hecho por un muy buen amigo días antes, que casi me sacudió: "ya no estés triste..."
"¿Estoy triste?", pensé en ese momento... pero creo que no quise escucharme...
Creo que le estuve huyéndo a la tristeza durante mucho tiempo... creo que estuve buscando en qué ocuparme, en hacer "algo", en distraerme, en buscar a mis amigos, en leer, meditar, cualquier cosa que entretuviera mi mente, que la alejara de los recuerdos... pero al final del día, en sueños, o al despertar, ya no podía huir...
Y finalmente, me alcanzaron... y le debo a mi analista, entre otras personas, el haberme hecho entrar en crisis... y creo que se los agradezco...
De pronto, fue como si muchas piezas cayeran y se acomodaran solas en los espacios vacios, o tal vez ya estaban acomodadas, pero no las había querido ver...es curioso como parece que todo llega en paquete... así llegaron, uno después de otro, ni siquiera me dieron tiempo para asimilarlos, fue un combo de sucesos con los que ya no pude más...
Y fue imposible entonces negar la tristeza, ya no pude ocuparme en otra cosa, solo en lo que estaba sintiendo... "no es que se olvide a alguien, sino aprender a vivir con el recuerdo..." eso me dijo mi analista aquel día, eso me había estado diciendo al menos durante tres semanas... ¿o serían más?
Aprender a vivir con el recuerdo... la última vez me tomó poco más de cuatro años aprenderlo... no sé cuánto me tome ahora, pero creo (espero) que será menos.
Lo peor es que los recuerdos bellos parecían desdibujarse, se iban sustituyendo poco a poco por los nuevos recuerdos, en los que encontré resentimientos que no había identificado... me sorprendí al darme cuenta de ellos...
Hasta comencé a preguntarme cómo es que seguía tan enamorada, si solo recordaba situaciones incómodas, actitudes extrañas, dolor y más dolor que no sé en dónde había guardado... entonces, recordé aquellas viejas "cartas electrónicas", que tenía archivadas... leerlas fue como tallar la herida con alcohol, agua oxigenada y después aplicar merthiolate... y mientras recordaba el ardor de la herida al ser limpiada, siguió doliendo...
No sé cuánto tarde en cicatrizar, no sé que tan profunda sea la herida, pero al menos, cada vez la limpieza es menos dolorosa... no sé qué tan fuerte hay que tallar para que no se infecte, o si en el proceso sangre de nuevo... al menos por fin me di cuenta de ella, para no seguir lastimándola...
Creo que al menos puedo agradecer el estar reconociendo y viviendo el proceso...
martes, 10 de febrero de 2009
Asimilando I
"Me siento rara", le dije a mi analista aquel sábado...
"Me siento muy ansiosa, tengo ganas de hacer muchas cosas..." entonces comencé a relatar los proyectos que quiero desarrollar, mis planes académicos a futuro, las peripecias diarias, los planes con los amigos, mientras ella me observaba detenidamente, con calma... noté como miraba mis manos, mi acomodo en el sillón, mis ojos...
"... y es que no sé ni por dónde empezar... bueno, si sé, más o menos... necesito leer mucho, necesito una cámara... pero al mismo tiempo me siento cansada, me da mucho sueño, me quedo dormida en las tardes..." y ella simplemente observaba... me sentí nerviosa al no escuchar ninguna opinión, así que continué hablando, era como si las palabras salieran solas, sin pensarlas...
"... y bueno, estoy tratando de manejar lo de G, lo extraño mucho, es raro, siento que lo extraño más que antes y no me lo puedo quitar de la cabeza, a veces me da el bajón, pero no sé... creo que lo estoy manejando...y, bueno..." y fue entonces cuando intervino, con la misma calma con que me había estado mirando: Creo que está muy, muy triste...
Despertar...

Hoy siento como si hubiera estado dormida por largo tiempo, como si apenas estuviera despertando de un aletargamiento que duró años...
Como si hubiera recuperado las fuerzas, como si hubiera recuperado la energía que nunca había tenido antes...
Me siento llena de vida, siento que quiero comerme al mundo y no hallo por donde empezar... siento nostalgia por no haberme dado cuenta de muchas cosas antes, siento que desaproveché oportunidades, tiempo, aprendizajes...
Me hubiera gustado darme cuenta de tantas cosas hace años... pero de no haber sido las cosas como fueron, no estaría en este punto en el que acabo de despertar...
lunes, 9 de febrero de 2009
Quisiera
Quisiera irme a un lugar blanco, que fuera todo blanco, en el que no pensaras en nada...
donde no exisitiera el tiempo, ni la tristeza, ni el resentimiento...
en donde solo sintieras paz, donde solo te sintieras a gusto contigo, donde sintieras que no es necesario hacer nada, donde dejaras de sentir ansiedad y que el tiempo se te acaba...
donde no exisitiera el tiempo, ni la tristeza, ni el resentimiento...
en donde solo sintieras paz, donde solo te sintieras a gusto contigo, donde sintieras que no es necesario hacer nada, donde dejaras de sentir ansiedad y que el tiempo se te acaba...
domingo, 8 de febrero de 2009
Me dueles como un quiste que no se ha ido, como la acidez en el estómago que me quita el hambre, como una opresión en el pecho que no se va, que no sale...
Aún dueles... y la incertidumbre me corroe... ¿qué es lo que haces?¿por qué lo haces?¿acaso te lastimé tanto como para soportar esto ahora?
Sabes que lo único que hice siempre fue amarte, amarte mucho, hacerte feliz, por eso ahora no entiendo... sabes que nunca quise dañarte, sabes...¿realmente lo sabes?
A veces siento que se te olvidó en el camino lo que vivimos juntos, a veces siento que a mi se me están olvidando los buenos momentos contigo, pareciera que aquellos recuerdos se borran para ser ocupados por los más recientes en los que no alcanzo a comprender tu cambiante actitud... a veces siento que empieza a borrarse la persona de la que me enamoré y en su lugar queda alguien parecido pero distinto, menos reconocible...
Pero no alcanzo a entender en qué momento me convertí en alguien molesto en tu vida... al menos esa idea me queda después de esta confusión... creí que podríamos ser amigos, creí que podría llamarte para platicar algún día, creí que podría pedirte ayuda... creí que algún día me desbloquearías... y sigo sin entender las cosas...
A veces siento que pendo de una cuerda que se ha desgastado con el tiempo, de la que solo queda un delgado hilo del que sigo asida y que está a punto de vencerse... me dicen que salte antes que esto suceda, pues me irá peor si no lo hago... pero entonces, me da miedo soltar el hilo... pareciera que soy la única que no ve que está a punto de romperse...
No quiero guardar resentimientos, quiero que estemos bien, quiero que podamos vernos sin que duela, quiero que seas muy feliz, que tengas mucho éxito, que tengas paz y quiero lo mismo para mi...
Y a pesar de todo aún te amo, a pesar de todo, en contra de todo y contra todos, aunque no quieran que te ame, aunque hayan hecho lo posible por separarnos, yo te sigo amando...
jueves, 5 de febrero de 2009
Procesos
¿Por qué es tan difícil asimilar los procesos?
Creo que no me había dado cuenta de cuánto realmente le he estado huyendo al proceso... hasta hoy...
Una amiga me dijo que se sentía como en una lavadora "pero ya te exprimen, ya acaba el ciclo
y vuelve a empezar..." si, así me he sentido todos estos días...
¿Por qué es tan difícil asimilarlo? ¿Acaso es que uno no está preparado para hacerlo? Pero si así fuera, entonces no lo vivirías, de acuerdo a lo que dicen que nadie vive lo que no le es soportable vivir... ¿Entonces?
Creí que estaba asimilando las cosas, viviendo el proceso, pero de pronto me sentí en un ciclo en el que pasaba de la felicidad, de pensar que había perdonado, al enojo, a la tristeza y volvía a empezar...
¿Por qué nos seguimos atorando? Le pregunté a una amiga... ¿acaso es que nos estamos resistiendo al cambio? "o es que tenemos por allí muchos baches, muchos condicionamientos, quien sabe...o muchas cosas que debemos quitarnos de encima en el proceso"
Si, creo que eso es, como si fueran capas pesadas que necesitamos quitar para liberarnos, para cerrar el ciclo... entonces quitas una capa y piensas que es la final, pero no, te das cuenta que hay otra capa encima y que tal vez es más pesada que la anterior, pero al fin ya la estás quitando...
Y tal vez tardes años, meses, días u horas en quitar esa capa, todo depende de qué tan rápido lo asimiles...
Creo que yo tardo en asimilar las cosas, primero entro en shock (como cuando me dijeron que aquel novio que tuve había enfermado de leucemia) y tardo en salir de eso... luego poco a poco voy asimilando... a veces siento que las cosas pasan más rápido de lo que puedo asimilar... a veces siento que pasan sobre mi como un tren que no puedo parar...
¿Todo este proceso ha sido un tren que no puedo parar? Al menos ahora me he dado cuenta de que estaba ignorándolo, o trataba de ignorar algunas partes de él, a pesar de los esfuerzos de mi psicóloga por hacerme ver que estoy en un periodo de duelo...
Tal vez sea que ahora no hubo un novio que murió físicamente, pero al fin y al cabo, si murió alguien o algo...
Recuerdos...
Hoy me contactó alguien a quien ya no recordaba... o creí no recordar...
Me emocioné al saber quien era y los viejos recuerdos se agolparon en mi mente. Al ver su fotografía, reconocí algunos rasgos de cuando niñas... o adolescentes, más bien...
Recordé los planes que hacíamos juntas, lo que pensábamos serían nuestras vidas, lo que eran nuestras vidas entonces... lo sencillas que eran nuestras vidas...
Creo que mi vida se parece mucho a lo que dije sería, mucho más de lo que me había dado cuenta... se parece a los sueños que tenía cuando dormía...
Entonces quise volar hasta donde se encontraba mi amiga para recordar juntas, quise verlas a todas y quise saber si sus vidas se parecían a lo que platicábamos hace diez años...
Los recuerdos parecen tan cercanos y tan lejanos a la vez... es como si pudiera tocarlos, pero al hacerlo, se desvanecen... es como si al repasarlos se desgastaran un poco cada vez... creo que esos recuerdos parecen tan frescos porque los había dejado intactos en algún lugar de la mente...
martes, 3 de febrero de 2009
Crónica de un 2 de febrero familiar
"¿Se te olvidó que te tocó el monito?" preguntó la voz de mi madre por el auricular, recordándome de golpe el justo momento en que partí la rosca de reyes aquel 6 de enero y frente a todos "saltó" el muñequito de plástico...
Sin perder tiempo, mi madre, a quien no le había tocado "el monito", pero que amablemente quiso ayudar en la organización del evento, comenzó a decirme lo que correspondía a cada quien: que si mi tía ya estaba preparando los tamales, que si yo iba y le ayudaba a embarrar, que si ella le había dicho que mejor llevara el pastel,"... pero le dije que te preguntaría... ¿qué prefieres?".
Evidentemente la opción más sencilla era simplemente comprar un pastel...
"Muy bien, nos vemos a las cinco" me dijo antes de colgar...
Después de hacer algunas "vueltas" en el camión, yendo de aqui para allá, cargando un pastel de queso con fresas encima, llegué a la casa de mi abuelo, quince minutos después de la hora acordada. Por un momento creí que el festejo sería en casa de mi tía, pues la casa de mi abuelo parecía completamente sola y nadie me abría. La risa de mi abuela me hizo pensar lo contrario, así que toqué más fuerte. La puerta se abrió, dejando ver un cuarto obscuro pobremente iluminado por la televisión encendida...
Pregunté donde estaban todos, pregunté si el festejo se había cambiado y solo me dijeron que todos estaban por llegar "tu tía está haciendo los tamales, ahorita viene".
Así que me senté en la cama a esperar, a pesar de la insistencia de mi abuela de que me fuera a otro cuarto a ver televisión, para estar más cómoda...
Los segundos parecían durar más que lo habitual, los minutos parecían horas y las horas.... ¡las horas!, ya había pasado una hora y nadie llegaba... mis abuelos seguían entretenidos con los programas de tv local y yo comenzaba a desesperarme... entonces mandé un mensaje (un tanto de reclamo, debo admitir) a mi madre, para saber dónde estaban...sólo obtuve como respuesta la llamada de mi hermana diciéndome que ya iban en camino...
Al menos unos veinte minutos después, por fin llegó una de mis tías, entonces me distraje con los chongos de mi pequeña prima de un año quien pareció emocionarse al verme... detrás de ella, llegó mi otra tía, la de los tamales... entró rápidamente a la cocina, mientras me saludaba sin detenerse, "¡llegué hace más de una hora!" le dije, "pero dijimos a las seis!! ahh, ya son casi las siete, qué tarde es" fue la respuesta de mi tía quien corría hacia la estufa....fue entonces cuando me di cuenta que los tamales estaban crudos...
Luego la llamada de mi otra hermana, preguntándome si el festejo había terminado "ya vez que nos dijeron a las cinco y son casi las siete".... pero ella estaba a muy buen tiempo, pues mi madre aún no llegaba, así que acordamos en que iría directo a la casa de mis abuelos....
Por fin llegaron mis papás con mi otra hermana... de inmediato objeté su llegada tarde... "¡llegué a las 5:15, me dijiste que a las 5!" le dije a mi mamá en tono de reclamo, pero solo obtuve un "ah, que bueno que llegaste temprano", con el típico tono que usan las mamás cuando están prestándole atención a otra cosa...
Llegó mi hermana, la que faltaba, y luego ya nadie más llegó... no sé quién empezó, no sé si fui yo u otra tía, pero comenzamos la presión para acelerar el asunto, pues ya estaban todos en la cocina, comiendo chicharrones como si fuera cualquier tarde dominical... "vamos a rezar ya, antes que se haga más tarde"... después de insitir en repetidas ocasiones y por diferentes personas, por fin mi abuela se paró de su asiento, para preguntar "¿alguien trajo librito?".
Ahora faltaba el librito, si, ése que usan en los hogares católicos para rezar... ése en el que vienen los misterios que se dicen de acuerdo al día de la semana, el número de padres nuestros y aves marías y las letanías... no, nadie traía el importante librito...
Entonces comenzó la buscadera y los típicos "yo lo traía pero lo saqué", "debí haberlo imaginado" y la resistencia a rezar el rosario de memoria, a pesar de que la mayoría de los presentes lo tenía memorizado... por fin, mi abuela, ante la insistencia de sus adorables nietas, aceptó rezar sin el librito...
Mi abuela, como buena matriarca, encabezó el rezo, mientras mi tía (la de los tamales) junto a su esposo entonaba las canciones... por momentos era tan rápida la pronunciación de las palabras que yo me atrasaba y perdía la atención observando a mi pequeña prima que hacia malabares en una también pequeña mecedora... ya se sentaba, se paraba, pasaba un pie por el respaldo, se tambaleaba, se paraba frente a mi abuela para mirarla con cara de asombro cada que esta última alzaba los brazos frente al altar para agradecer por las bendiciones a su familia...
Luego los cantos... y mi prima se emocionaba, se paraba de su asiento, se acercaba a mi abuela y comenzaba a balbucear con el tono de la canción, cuando todos se callaban, seguia balbuceando hasta que mi madre le indicaba que debía guardar silencio, hasta el próximo canto... Mi abuelo también estaba atento a lo que hacía ella, y a veces parecía no aguantar la risa al ver cómo señalaba a las personas que traían falda y cómo aplaudia...
Ni siquiera estuve muy segura de cuando terminó el rezo... a mi parecer faltaron algunas letanías, pero mi abuela estaba más emocionada con los cantos que el rumbo siguió por ahí...
Ya había pasado una hora desde que los tamales estaban cociéndose, entonces mi tía comenzó a preocuparse y a decir en voz baja que ya era momento de terminar las canciones, aunque parecía que nadie se atrevía a decírselo a mi abuela, que seguía cantando sin parar frente al altar...
Decidí pararme en son de "protesta", pues, aunque sabía que a nadie le importaba que yo tenía tres horas ahí, la verdad ya me había cansado... y de pronto mi hermana se solidarizó y comenzó a decir que ya pasáramos a lo siguiente, pues era tarde y había quienes si habíamos llegado temprano...
¡Sorpresa! los tamales estaban crudos... y yo tenía un dolor de cabeza que trataba de ignorar, mientras pensaba que si la cena no estaba, sería el pretexto perfecto para por fin comernos el pastel al que le "traía ganas" desde que lo compré.
Algunos se molestaron porque comencé a alborotar a los niños, pero al final fueron pocos los que se resisitieron a una rebanada de pastel de queso con fresas y nueces... "ya están los tamales", dijo mi tía cuando estábamos en medio de saborear la crema batida...
Pensé que probaría solo uno, me dieron dos y dije "está bien", pero a la primer mordida, noté algo extraño en la textura y el sabor...el sabor era un poco difrente, eran demasiado blandos, demasiado aguanosos, demasiado.... "¡están crudos!" dijo una voz que provenía del otro cuarto, entonces comprendí que había comido masa con queso...
"Yo también me lo comí así, pero se me embarró la masa en los dientes y no la puedo despegar" me dijo mi hermana... ahhh, ya eran pasadas las ocho treinta de la noche...
"¿Ya te vas?, ¿Pero qué vas a hacer?, ¿lavar ahorita?, ¿barres tu cuarto de noche?, ¿por qué no lo hiciste ayer? ¡Yo ayer hice muchas cosas!" ahh, no hubo oportunidad de contestar a tanta pregunta y gracias a Dios mi hermana intervino en mi defensa, así que comencé a despedirme rápidamente de todos...
Ya en el camión, de regreso a casa, pensé que realmente no platiqué lo que me hubiera gustado, mientras trataba de calmar el fuerte dolor de cabeza que comenzaba a marearme... ya será para la próxima....
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