Me gusta el día de muertos... creo que desde niña me ha gustado... me gusta ir al panteón, comprar elotes o churros, me gusta el colorido, el bullicio de la gente, la tradición que parece fiesta...
Hace poco más de cinco años falleció quien fuera mi novio... entonces el día de muertos adquirió una dimensión distinta... ya no solo era la fiesta que se vivía, ahora era como una mezcla agridulce, entre el bullicio y el dolor por el ser amado y perdido... era el día en que compraba muchas flores (más de las que llevaba cada mes), me preparaba con tiempo, me levantaba temprano (o lo más temprano que podía) y me iba a arreglar la tumba del que aún nombraba como "mi novio".
Pero el año pasado no fui... ya no recuerdo por qué, creo que fue el mal clima... y este año, este año creo que estaba demasiado ocupada recuperándome de la pérdida de mi reciente exnovio, que para cuando me di cuenta, era demasiado tarde...
Es curioso cómo se vive el duelo de una relación que ya no existe... cuando murió aquel hombre al que tanto quise, no había de otra, solo quedaba la resignación, porque el objeto de mi afecto se había ido, no había vuelta atrás... y solo quedaba seguir adelante sola, llena de bellos recuerdos. Ahora, el objeto de mi afecto sigue vivo, ahí está, yendo a trabajar, viendo a sus amigos, conectándose en el messenger, haciendo su vida... viviendo...y es difícil resignarse, porque los recuerdos se agolpan en la mente, en el pecho, en la garganta, en las manos, en los ojos, cada que miras al aún objeto de tu afecto... se quedan las ansias de abrazarlo, de besarlo, de decirle cuánto es que lo amas...y es difícil no verlo, pero parece aún más difícil verlo sin poder permanecer a su lado... y queda la duda ¿no hay vuelta atrás, en verdad no hay vuelta atrás?... parece que solo queda seguir adelante sola, seguir viviendo, llena de bellos recuerdos...



1 comentario:
Sola no!
No estas sola :)
Me agradó como escribiste eso, tan lindo
Publicar un comentario