
Hace cuarenta años una manifestación convocada por el senador Gary Nelson, en Estados Unidos, tuvo eco en la sociedad logrando la participación de más de dos mil universidades, diez mil escuelas primarias y secundarias y centenares de comunidades. El propósito: crear concienca acerca de la importancia del cuidado al medio ambiente y la crisis ecológica que se estaba viviendo.
Así, el 22 de abril de 1970 (equinoccio de primavera en el hemisferio norte) se instauró el Día de la Tierra. Ese mismo año, el gobierno de Nixon creó la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental) junto con una serie de leyes para proteger al medio ambiente. También ese año se funda la Earth Day Network (Red del Día de la Tierra) institución de carácter global, que promueve la celebración del día de la Tierra como una instancia de reflexión y acción en favor del medio ambiente.
A cuarenta años de estos hechos, ¿qué es lo que seguimos haciendo con nuestro planeta? El día de la Tierra parece impopular, nadie (o casi nadie) habla de esto, las acciones más sencillas para cuidar al medio ambiente, las que podemos hacer en nuestras casas, no son opciones para mucha gente (tan solo el separar la basura en orgánica e inorgánica o reciclarla, a mucha gente le da flojera). Especies animales ya desparecieron, otras están por desaparecer, hay contaminación del aire, agua, suelo y a veces parece que solo a un puñado de gente le importa. Y ya no quiero hablar de los intereses políticos y económicos involucrados.
Desde niña me ha preocupado el daño que hacemos a nuestro entorno, porque, a final de cuentas nuestra sola presencia en la Tierra genera contaminación. Dicen (decimos) que evites imprimir mensajes en papel, para salvar árboles, pero el uso constante de mensajes electrónicos vía internet gasta más energía y genera mucha más contaminación, traducida en daños al medio ambiente, que los árboles talados.
Pareciera que el estilo de vida del ser humano ha evolucionado a razón directamente proporcional al daño realizado al medio ambiente. Antes pensaba que la mejor (y tal vez única solución) para dejar de acabarnos al planeta, sería el exterminio total de la raza humana (una peste, pensaba yo). Mientras esto sucedía, trataba de "hacer mi parte" para no contaminar tanto.
Cuando me enteré que la industria de la carne estaba relacionada con la tala de árboles, acababa con ecosistemas completos provocando desertificación y contaminación del agua, pensé en ser coherente con mi lucha personal y dejar de comer carne. Eso, aunado a otras creencias que fui adquiriendo, han sido mi mejor motivación para continuar con mi vegetarianismo.
Ahora soy más optimista, tal vez por la edad... aunque no parezca mucho el efecto individual para cuidar el medio ambiente, creo que se puede contagiar poco a poco. Tal vez no somos mayoría los que nos preocupamos por cuidar al planeta, pero creo que de algo sirve lo que hacemos. Las pequeñas acciones son como granitos de arena componentes de algo más grande.
La gente me pregunta que cómo es que puedo tener mi casa llena de "basura" que separo para reciclar o cómo es que no se me "antoja" comer carne... no es tan difícil, yo solo pienso en las consecuencias de mis actos y en el efecto de nuestras pequeñas acciones... las pequeñas acciones de todos son las que tienen a nuestro planeta como está actualmente...



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