... y si, estaba triste... y ni yo misma me había dado cuenta, a pesar de un comentario, hecho por un muy buen amigo días antes, que casi me sacudió: "ya no estés triste..."
"¿Estoy triste?", pensé en ese momento... pero creo que no quise escucharme...
Creo que le estuve huyéndo a la tristeza durante mucho tiempo... creo que estuve buscando en qué ocuparme, en hacer "algo", en distraerme, en buscar a mis amigos, en leer, meditar, cualquier cosa que entretuviera mi mente, que la alejara de los recuerdos... pero al final del día, en sueños, o al despertar, ya no podía huir...
Y finalmente, me alcanzaron... y le debo a mi analista, entre otras personas, el haberme hecho entrar en crisis... y creo que se los agradezco...
De pronto, fue como si muchas piezas cayeran y se acomodaran solas en los espacios vacios, o tal vez ya estaban acomodadas, pero no las había querido ver...es curioso como parece que todo llega en paquete... así llegaron, uno después de otro, ni siquiera me dieron tiempo para asimilarlos, fue un combo de sucesos con los que ya no pude más...
Y fue imposible entonces negar la tristeza, ya no pude ocuparme en otra cosa, solo en lo que estaba sintiendo... "no es que se olvide a alguien, sino aprender a vivir con el recuerdo..." eso me dijo mi analista aquel día, eso me había estado diciendo al menos durante tres semanas... ¿o serían más?
Aprender a vivir con el recuerdo... la última vez me tomó poco más de cuatro años aprenderlo... no sé cuánto me tome ahora, pero creo (espero) que será menos.
Lo peor es que los recuerdos bellos parecían desdibujarse, se iban sustituyendo poco a poco por los nuevos recuerdos, en los que encontré resentimientos que no había identificado... me sorprendí al darme cuenta de ellos...
Hasta comencé a preguntarme cómo es que seguía tan enamorada, si solo recordaba situaciones incómodas, actitudes extrañas, dolor y más dolor que no sé en dónde había guardado... entonces, recordé aquellas viejas "cartas electrónicas", que tenía archivadas... leerlas fue como tallar la herida con alcohol, agua oxigenada y después aplicar merthiolate... y mientras recordaba el ardor de la herida al ser limpiada, siguió doliendo...
No sé cuánto tarde en cicatrizar, no sé que tan profunda sea la herida, pero al menos, cada vez la limpieza es menos dolorosa... no sé qué tan fuerte hay que tallar para que no se infecte, o si en el proceso sangre de nuevo... al menos por fin me di cuenta de ella, para no seguir lastimándola...
Creo que al menos puedo agradecer el estar reconociendo y viviendo el proceso...



2 comentarios:
Very nice pictures and blog!
que onda!!!! oye esta super revelador tu textoooo. creo que me siento muy identificada con el. el proceso es, eso es lo unico que hay que saber, y que no hay que eludirlo. saluditos!!!
ana
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